LOS TARCOS
Mi afición por los trenes y la historia ferroviaria me lleva casi a diario a recorrer la estación de Tafí Viejo y sus inmediaciones. Desde muy niño mi abuelo solía llevarme a caminar por la "playa" y los andenes bajo la generosa sombra de los tarcos o jacarandaes paralelos a las vías tapizan una vez a año con sus "pedacitos de cielo..." como escribió nuestro vate máximo Osvaldo "Chichí" Costello en su libro "Para el cielo de los tarcos". No sé qué fue primero: si la estación, las vías, el taller, las canchas de tenis o el tarco. De lo que sí estoy seguro es de la nobleza de ese ser vivo centenario que deleita mis caminatas y sombrea al peatón apurado o al ciclista desprevenido, a pesar de estar muriendo como muchos de sus hermanos merced a que alguien decidió que molesta, que sus hojas ensucian y sus ramas estorban. Lo despojan de su piel, se muere lentamente con el tronco desnudo, frío, sin lagrimas. Tal vez quien lo hizo no tenga el sentido común de plantar ahí mismo, aunque más no sea otros ejemplares, para procurarnos su simple belleza por muchos años.

Ariel Romano Espinoza
Constitución 1600
Tafí Viejo-Tucumán

PLAZA URQUIZA
A punto de terminar la remodelación de la plaza Urquiza con excelentes resultados, vuelven los antiguos problemas. ¿Qué hará la Municipalidad con las personas que "trabajan" y "viven" de lavar autos? No falta el que vive con toda su familia a la intemperie -con tres niños- a los que cobija con una débil lumbre en las noches frías. En algunas ocasiones, se percibe, incluso, una sorda lucha de poder entre varios por ese codiciando espacio público. Considero que se debe atender de modo urgente a esa familia -con un niño discapacitado-, por un lado, y que sería una pena que de nuevo se les deje romper cañerías para obtener el agua para lavar los autos a costa de la destrucción de jardines y caminerías. Intendente, le acerco una idea: multar a los dueños de autos de alta gama (jamás vi que lavaran un Renault 12 o un Falcon 1970) que estacionan en la plaza para que se los laven por monedas -con las que los lavadores no podrían tomar ni un café con leche- ahorrándose lavaderos instalados y, lo que es más serio aún, colaborando de ese modo a la exclusión social y a la decadencia de la ciudad.

Cristina Bulacio
cbulacio@arnet.com.ar

LIBERTAD DE EXPRESIÓN
Las patéticas y abrumadoras imágenes e informaciones que nos acercan los medios de comunicación, tales como revoluciones en los países árabes, devastación por desastres naturales en Tokio, inminentes peligros por los reactores nucleares en Fukushima, la muerte de niños por la droga, inundaciones graves en Bolivia y Brasil, la desaparición física del escritor David Viñas y tantas otras cosas que sacuden nos llevan a reflexionar sobre la finitud de la vida y el comportamiento humano, contradictorio y arrogante, pensándose omnipotente, si apenas somos un suspiro. Así comprobamos cómo se enaltece o ignora a muchos escritores, según intereses particulares o políticos. Mario Vargas Llosa, un destacado indiscutido de las letras y centro de una polémica reciente por la inauguración de la Feria del Libro en Buenos Aires- fue defenestrado por unos y ensalzado por otros. Considero que es un privilegio que nuestro país lo reciba como flamante Premio Nobel de Literatura. Más allá de las encontradas opiniones, Argentina tiene talentosos representantes que podrían acompañar al controvertido escritor peruano. Por otra parte, me alegra y sorprende la actual postura del lector Julio Carabelli cuando afirma: "el escritor tiene todo el derecho de hablar de lo que a él le apetezca", teniendo en cuenta que el 30/10/10 en el Café Literario del Centro Cultural Virla, cuando invitó a participar de un concurso de coplas, aclaró que no se aceptaría ningún trabajo en el que se aludiera a la política o la religión. ¿Justamente allí? ¡Absurdo! No se debe conculcar el derecho a la expresión. Sería terrible y un severo llamado de atención. Ni aquí ni allá, no ahora ni nunca. La libertad de expresión es un valor que debemos preservar en todos los ámbitos por la vigencia de la democracia y la dignidad que nos cabe. En esta concentración de obras y escritores a nivel internacional, no se concibe el avasallamiento de los derechos humanos.

Nelly Benavente
nellybenavente@hotmail.com

esperando el "numerito"
Increíble que este gobierno no provea especialistas en la cantidad necesaria para satisfacer la creciente demanda de cobertura de una población anciana que a diario, "nocturnamente", golpea las puertas de los nosocomios. Tal es el caso del hospital Avellaneda: para algunos especialistas (reumatólogo) se debe permanecer en el nosocomio desde las 20 del día anterior y así poder aspirar al famoso numerito que es entregado cerca de las 6 del día siguiente; ¡10 horas de espera! La atención comienza a las 10. Total: 14 horas de espera; entregándose no más de 6 "numeritos" por día, dos veces por semana. Es así que entre la hipocresía de autoconvocados que declaran que trabajan lo que no trabajan, la obsecuencia de un gremio que dice que protege lo que no protege y un gobierno que dice que paga lo que no paga, la gente sigue dejándose manosear por una bolsa de mercadería, un "plancito" y el fútbol gratis por TV; en vez de defender a quienes no pueden, con todos los dolores que la ancianidad trae, como si fuéramos inmortales, o peor, como si fuéramos a morir mañana.

Deolinda Jerez
Perú 1.176

INSENSIBILIDAD
Hace seis años me detectaron cáncer de mama; actualmente padezco un problema óseo. Por lo tanto, cada tres meses debo hacer un expediente en el Instituto de Previsión y Seguridad Social de la Provincia, para que me provean la medicación con descuento. Es terrible. Cada vez que uno concurre a preguntar en Jefatura Médica, nos dan la misma respuesta a todos los pacientes: "¡vuelva la semana que viene!" Semana tras semana. En mi peregrinar, vi personas con problemas muy serios de salud, pero a los empleados, al parecer, no les importa. Intenté comunicarme con la interventora, para ponerle en conocimiento de esta situación, pensaba que ella lo ignoraba, pero grande fue mi sorpresa cuando me respondieron que no atiende al público. ¿Alguna vez el personal de esa institución se sensibilizará con los que acudimos allí? Mensualmente aportamos a la obra social, que deja mucho que desear. No puede dormir un expediente por meses. Señores, somos pacientes con problemas graves de salud que debemos tomar medicación específica, por lo tanto deben implementar un sistema para agilizar los trámites, para que de esa manera no interrumpamos el tratamiento que, de hecho a mí, ya me ocurrió.

Carmen Medina de Ponce
Larrea 1.795
S.M. de Tucumán

SOLIDARIDAD
La imagen, publicada en LA GACETA (13/3) en esta sección, pone de manifiesto el sentimiento de dolor e impotencia, reflejado en el rostro de los rescatistas que trataron de salvar al adolescente atrapado bajo escombros de un hospital abandonado en la localidad de Ranchillos. Esta situación trágica, que nos conmueve, es la consecuencia del incumplimiento de los deberes de protección establecidos en los derechos humanos y promulgado por leyes innumerables, que no se cumplen y carecen de sentido común que circula en una sociedad, que no lo aplica. La seguridad pública debe ser tratada por los gobiernos locales, provinciales y nacionales con política entregadoras de prevención y protección. Lamentablemente, esta tragedia es el síntoma emergente de una sociedad que necesita, la inmolación de víctimas para actuar. Evoco las palabras de un poeta: “La muerte de cualquier hombre me disminuye, porque estoy ligado a la humanidad, no preguntes por qué doblan las campanas, están doblado por ti”. Va mi profundo reconocimiento a los seres que desde el anonimato, acercaron su corazón, su amor, su entrega incondicional en forma de contención, atención y respeto para que el adolescente, desde su difícil situación, pudiera estar a salvo.

Dora del Valle Singh
San Luis 171
S.M. de Tucumán

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